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Pablo Neruda y el Perú

 

Profesora Sonia Luz Carrillo Mauriz​

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Pablo Neruda con el escritor peruano Esteban Pavletich, en el Cusco, en 1943.

 

 

AMÉRICA, NO APAGUES TUS LÁMPARAS

(Fragmento)

 

“Siempre para mí existió vuestra patria, pero no como todos los territorios en que el hombre vive, sueña , padece, triunfa y canta. Para mí, el Perú fue matriz de América, recinto cercado por altas y misteriosas piedras, por dentelladas de espuma singular, por ríos y metales de cauce profundísimo.  Los Incas dejaron no una pequeña corona de fuego y martirio en las manos atónitas de la historia, sino una amplia, extensa atmósfera cincelada por los dedos más finos, por manos capaces de conducir los sonidos hacia la melancolía y la reverencia de levantar las piedras colosales frente al tiempo infinito.

Pero dejaron también, con fuerza equinoccial, impreso en el rostro de América una ternura pensativa, un gesto delgado y conmovedor que desde las vasijas, joyas, las estatuas, los tejidos y el silencio labrado, iluminó para siempre el camino de la profundidad americana.

 

 

Cuando mi tierra recibió las olas de fértiles conquistadores incaicos que trajeron a las sombras enronquecidas del Arauco el contacto textil de la liturgia y del vestido; cuando las palpitaciones anímicas de los bosques tutelares y australes tocaron la turquesa sagrada y la vasija rebosante de contenido espiritual, no sabemos hasta qué punto las aguas esenciales del Perú invadían el despertar de mi patria, sumergiéndola en una madurez telúrica de la cual es simple expresión mi propia poesía.

Más tarde, el viejo conquistador hace su guarida de rayos en donde estuvo el mayor esplendor de nuestra vida legendaria. En el Perú se sustituyen como capas geológicas la tierra, el oro y el acero; la tierra transformada en formas tan diáfanas y vitales como las mismas semillas esenciales cuyo crecimiento llenará los cántaros que llenarán la sed del hombre; el oro cuyo poderío desde el sitio secreto de su estatua enterrada traerá, a través del tiempo y del océano, a los hombres de otros planetas y de otros lenguajes; y el acero en cuyo resplandor se formará lentamente el lamento y la raza.

Hay algo cósmico en vuestra tierra peruana, algo tan poderoso y tan lleno de fulgor, que ninguna moda ni ningún estilo ha podido cubrir, como si bajo vuestro territorio una inmensa estatua yacente, mineral y fosfórica, monolítica y orgánica estuviera aún cubierta por telas y santuarios, por épocas y arenas, y asomara su vigorosa estructura en la altura de las piedras abandonadas, en el suelo deshabitado que tenemos el deber de descubrir.

América es vuestro Perú, vuestro Perú dieciochesco y primitivo, vuestra patria misteriosa, arrogante y antigua, y en ninguno de los Estados de América encontraríamos las concreciones americanas que, como el oro y el  maíz, se derraman en vuestra copa para darnos de América una perspectiva insondable.

Americanos del Perú, si he tocado con mis manos australes vuestra corteza y he abierto la fruta sagrada de vuestra fraternidad, no penséis que os dejo sin que también mi corazón se acerque a vuestro estado y vuestra magnitud actuales. Perdonadme, entonces, que, como americano esencial, meta la mano en vuestro silencio.”

 

(Escrito en 1943 viajando por el Perú)

 


Fuente: Sonia Luz Carrillo Mauriz 
Florilegio: www.nerudacantogeneral.cl

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