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ACONTECIMIENTOS INÉDITOS DE PABLO NERUDA EN MÉXICO

 

Especialista universitario aporta novedosos datos relacionados con las visitas que el autor de Canto general hizo a tierras aztecas.

 

Rafael López, 06 de marzo de 2017

 

Pablo Neruda llegó a la Ciudad de México el 16 de agosto de 1940 después de una tranquila travesía por las costas del Pacífico sudamericano a bordo del Rakuyo Maru, un vapor mercante japonés del que descendió en Manzanillo. De ahí se trasladó a Guadalajara y luego, por tren, a la capital del país. Desde joven pensaba en México.

 

“En una de las cartas dirigidas a Albertina de las Nieves Rosa Azócar, musa de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, le pedía, a poco de aparecer este libro en 1924, que vinieran a México a quererse libremente. A Neruda le atraía el México posrevolucionario. El país que entonces atisbaba el poeta era el de José Vasconcelos y sus colecciones de grandes tirajes”, aseguró Gabriel Enríquez Hernández, coordinador del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas.

 

En 1939, Neruda era el encargado en Francia de la emigración española a Chile (es decir, estaba a cargo del traslado de los republicanos españoles que solicitaban asilo en aquella nación sudamericana). A principios de 1940 regresó a su tierra natal. Muy atrás había quedado el enfrentamiento con Vicente Huidobro, así como el asunto del plagio a Rabindranath Tagore y la disputa con Pablo de Rokha. Un séquito de poetas lo admiraba, pero en Chile no encontraba la atmósfera vivida en España. ¿Dónde podía hallar lo que le interesaba? En México, sin duda, pues a este lugar se había dirigido la mayor parte de los poetas españoles partidarios de la República.

 

Dieciséis años después de aquel anhelo juvenil, él finalmente realizó el primer viaje a nuestro territorio, como cónsul, y permaneció del 16 de agosto de 1940 al 1 de septiembre de 1943 (la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el grado de doctor Honoris Causa).

 

El poeta chileno durante su presentación en el auditorio de la Facultad de Ciencias, en Ciudad Universitaria.

 

Cónsul general

 

Apenas tocó suelo en esta urbe, Neruda soltó una declaración polémica, pues descalificaba en ella a los poetas mexicanos preocupados por la forma. Dijo: “Yo persigo deshacer la forma, que es propia de México”.

 

Participó de diversas maneras en nuestra vida cultural: hizo revistas, dio recitales de poesía y alentó la tertulia literaria entre los personajes del exilio español y los mexicanos.

 

En el consulado, ubicado en la calle de Brasil, instaló una pequeña biblioteca con libros de autores chilenos y preparó el primer número de la revista Araucanía, en cuya portada aparecía el rostro de una muchacha araucana muy bella. Por esta razón, el gobierno chileno le ordenó clausurarla con el argumento “no somos un país de indios”.

 

“Los entonces jóvenes poetas mexicanos, entre los que destacaban Octavio Paz y Efraín Huerta, veían a Neruda, a decir de José Revueltas, como el hermano mayor. En esos años, él era el autor no sólo de los leidísimos Veinte poemas de amor y una canción desesperada, sino también de los extraordinarios poemas de Residencia en la tierra.”

 

Además, para los jóvenes escritores era el modelo de vate comprometido con la República Española. El hermano mayor comenzó a escribir contra los nazis y a editar carteles con sus textos que se pegaban por toda la ciudad, como los Cantos de amor a Stalingrado, apuntó Enríquez Hernández.

 

Neruda daba fiestas interminables en una casa que, se decía, había pertenecido a Ramón López Velarde, lo cual es impreciso. Neruda vivió en la Quinta Rosa María de Barranca del Muerto y, hasta donde se sabe, el poeta zacatecano no residió en esa zona. Poco antes de que el chileno saliera del país, Octavio Paz le criticó que, por un lado, le cantara al socialismo y, por el otro, se transportara en un automóvil de lujo.

 

El atentado

 

“Por supuesto, el gobierno mexicano sabía que llegaba Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, mejor conocido en el mundo de las letras como Pablo Neruda, un comunista destacado, como advirtió el embajador mexicano en Chile. En ese momento, la nación, en particular la Ciudad de México, vivía un momento notable en los ámbitos cultural, político y económico. Aquí estaban André Breton, impulsor del surrealismo, la élite de la intelectualidad del exilio español y León Trotsky, asilado desde 1936 por el gobierno del general Lázaro Cárdenas”, contó Enríquez Hernández.

 

Neruda se presentó en este escenario casi tres meses después del atentado encabezado por David Alfaro Siqueiros en contra de Trotsky (se dice que ese 24 de mayo de 1940, los pistoleros que ingresaron en la casa del dirigente ruso dispararon más de cien tiros, ninguno causó daño a nadie).

 

Siqueiros siempre sostuvo que sólo quiso atemorizar a Trotsky, mientras los demás implicados señalaron que iba con la consigna de liquidarlo (finalmente, el líder ruso fue asesinado el 21 de agosto por Ramón Mercader).

 

“Con todo, parece ser que el poeta no estuvo inmiscuido de manera directa en el atentado, aunque quizá tuvo conocimiento de él, pues incluso, como es bien sabido, ejerció sus buenos oficios diplomáticos para otorgar la visa chilena a Siqueiros y, como establecen varios documentos epistolares, exploró las opciones para conceder el visado de refugio a Vittorio Vidali, alias Comandante Carlos, quien conoció a Siqueiros en el Quinto Regimiento de las Milicias Populares y también estuvo involucrado en dicho atentado”, indicó.

 

Juan José Arreola lo llamó ese día general del canto. Fotos: IISUE/AHUNAM/Colección Raúl Estrada Discua.

 

Canto general

 

Neruda regresó a México 10 años después, en 1950. Venía huyendo del entonces presidente Gabriel González Videla. Desde mucho tiempo atrás, tenía en mente la idea de escribir un canto a Chile. Se sabe que para ello consultó libros sobre la flora y la fauna chilena. Pero el impacto de la cultura mexicana despertó en él la conciencia del pasado indígena de algunos pueblos latinoamericanos y, aún más, del vínculo del hombre con la tierra, presente desde el siglo XIX en las novelas Don Segundo Sombra, del argentino Ricardo Güiraldes, y Doña Bárbara, del venezolano Rómulo Gallegos.

 

Neruda trascendió esa vertiente y, a partir de la naturaleza y el devenir político de América, propuso la identidad latinoamericana; de este modo transformó el canto a Chile en el Canto general. En ese caudaloso canto podía advertirse su intención de convertirse en el poeta de América.

 

Mención aparte merece la relación con Revueltas, que se prolongó hasta 1949, cuando el novelista mexicano publicó Los días terrenales, una crítica a la praxis política del Partido Comunista. “Eso hizo que Neruda rompiera con él. Revueltas, que lo adoraba (a uno de sus hijos lo nombró Pablo), se dolió de la reacción nerudiana, según relató su hija Andrea”.

 

Crítica y reconocimiento

 

Neruda fue, y seguirá siendo, criticado por su carácter sibarita y, a veces, excéntrico. En París pedía vinos chilenos y algunos biógrafos de Delia del Carril, su segunda esposa, lo acusan de haber dilapidado la fortuna de ésta.

 

“Tuvo la suerte de contar con la ayuda de varios mecenas. Para pagar el costo de la primera edición de Canto general, raro y bello libro con dibujos de Siqueiros y Rivera impreso en los Talleres de la Nación, se abrieron suscripciones y después se entregaron los ejemplares. Uno de los suscriptores fue Carlos Obregón Santacilia, precursor de la arquitectura moderna en México. Hay noticia de otro libro, Canto general de Chile, que salió de una imprenta mexicana a principios de 1943 en un tiraje de sólo cien ejemplares que fueron distribuidos entre amigos. Habría que buscar alguno numerado, si es que lo hay, en la casa del arquitecto Obregón Santacilia”, concluyó Enríquez Hernández

 

NERUDA EN LA UNAM*

 

El 21 de julio de 1966, Pablo Neruda visitó al rector Javier Barros Sierra en la Torre de Rectoría, antes de ofrecer un recital poético en Ciudad Universitaria. Barros Sierra le dio la bienvenida en nombre de la Universidad Nacional y le agradeció haber aceptado la invitación de los estudiantes para leer algunos de sus poemas.

 

Una vez terminada su corta entrevista con el rector, Neruda se trasladó al Auditorio de la Facultad de Ciencias, donde más de dos mil alumnos lo ovacionaron durante varios minutos.

 

Juan José Arreola, al presentar a Neruda, recordó que 25 años atrás éste visitó Zapotlán, Jalisco, y que había escrito un soneto referente a ese pueblo. Arreola llamó a Neruda general del canto y capitán de la justicia. Para pedir a los asistentes que guardaran silencio, dijo: “Los pequeños callan cuando hablan lo grandes. Callemos para escuchar a Pablo Neruda”.

 

Neruda dijo emocionado: “Deseo que me conozcan a través de mis versos”. Así, empezó leyendo el poema Mamadre, dedicado a su madrastra. Luego leyó otro sobre su padre, que fue conductor de máquinas de ferrocarril. Asimismo leyó poemas dedicados a la Guerra Civil Española, al pueblo, a los pies de un niño, a un amor infantil, a los calcetines…

 

 

Al terminar el recital, los estudiantes entregaron al chileno un pergamino en el que le agradecieron su labor por la poesía revolucionaria.

 

 

*Información de Gaceta de la Universidad. Número 597, páginas 1 y 8. Lunes 25 de julio de 1966.


Fuente : Rafael López, 06 de marzo de 2017
Florilegio : SIN (Sistema Informativo Nerudiano) www.antologiapopular1972.cl 
 
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